{"id":183,"date":"2018-07-24T14:10:02","date_gmt":"2018-07-24T14:10:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.legalrisk.cl\/?page_id=183"},"modified":"2018-07-24T14:10:02","modified_gmt":"2018-07-24T14:10:02","slug":"texto-completo-2","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.legalrisk.cl\/?page_id=183","title":{"rendered":"texto completo 2"},"content":{"rendered":"<p><strong>Santiago, veinte de junio de dos mil dieciocho.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se reproduce la sentencia en alzada con excepci\u00f3n de sus fundamentos sexto a d\u00e9cimo, que se eliminan.<\/p>\n<p>Y se tiene en su lugar adem\u00e1s presente:<\/p>\n<p><strong>P<\/strong><strong>r<\/strong><strong>i<\/strong><strong>m<\/strong><strong>ero<\/strong><strong>: <\/strong>Que en los presentes autos, Patricio Eduardo Antonio Bottai Ram\u00edrez, interpone recurso de protecci\u00f3n en contra del Banco Ita\u00fa \u2013ex Corpbanca-, se\u00f1alando como acto arbitrario e ilegal la negativa de la recurrida a realizar la devoluci\u00f3n del dinero sustra\u00eddo fraudulentamente desde su cuenta corriente. \u00a0Precisa que el d\u00eda 2 de octubre del a\u00f1o\u00a0 2017 \u00a0procedi\u00f3\u00a0 a \u00a0revisar\u00a0 la \u00a0cuenta\u00a0 corriente \u00a0que mantiene en el banco recurrido, accediendo a la p\u00e1gina web habilitada al efecto, despleg\u00e1ndose un aviso a efectos que instalara un programa denominado \u201cTrusteer Rapport\u201d, lo que hizo y tras los cual se bloque\u00f3 su computador, procediendo a su reinicio, constatando al ingresar a su correo electr\u00f3nico la existencia de dos notificaciones del citado banco informando la realizaci\u00f3n de dos transferencias desde su cuenta por un total de $7.000.000, vulner\u00e1ndose la garant\u00eda constitucional establecida en el art\u00edculo 19 n\u00b0 24 de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica.<\/p>\n<p><strong>Segu<\/strong><strong>n<\/strong><strong>d<\/strong><strong>o<\/strong><strong>: <\/strong>Que informando la recurrida se\u00f1ala no controvertir la existencia y titularidad de la cuenta corriente a nombre del recurrente, sin embargo afirma que no existe certeza en cuanto a lo verdaderamente ocurrido respecto de los dineros que salieron de su patrimonio, los que seg\u00fan los antecedentes que maneja y de acuerdo a su propia investigaci\u00f3n interna, fueron v\u00e1lidamente transferidos, por lo que el actor dej\u00f3 de ser el due\u00f1o de los mismos, y si la responsabilidad recae sobre terceros ajenos, entonces no existe dicha atribuci\u00f3n de responsabilidad para Banco Ita\u00fa Corpbanca, aseverando que las transacciones reclamadas se hicieron bajo el uso de las claves icode otorgadas al recurrente, las que quedan absolutamente en la esfera de su cuidado y uso diligente, niega que el sistema haya sido vulnerado, refiriendo por lo dem\u00e1s que cuenta con los m\u00e1s altos niveles de seguridad, los que actualiza constantemente. Agrega que la negativa a devolverle el dinero se adopt\u00f3 tras un cuidadoso proceso de an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n, determinando que no existi\u00f3 vulneraci\u00f3n de los sistemas del banco, en raz\u00f3n de lo expuesto solicita el rechazo del recurso de protecci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Terc<\/strong><strong>e<\/strong><strong>r<\/strong><strong>o<\/strong><strong>:\u00a0 <\/strong>Que \u00a0los \u00a0bancos, \u00a0conforme \u00a0lo \u00a0dispone \u00a0el art\u00edculo 40 de la Ley General que los regula, son entidades que se dedican a captar o recibir en forma habitual dinero o fondos del p\u00fablico, con el objeto de darlos en pr\u00e9stamo, descontar documentos, realizan inversiones, proceden a la intermediaci\u00f3n financiera, hacen rentar estos dineros y realizan toda otra operaci\u00f3n que permita la ley, pudiendo celebrar con sus clientes diversos contratos a efectos de brindarle dichos servicios, dentro de los cuales est\u00e1 el de cuenta corriente bancaria.<\/p>\n<p><strong>Cuar<\/strong><strong>t<\/strong><strong>o<\/strong><strong>: <\/strong>Que en este orden de ideas, es menester citar el art\u00edculo 1\u00b0 del Decreto con Fuerza de Ley N\u00b0707 de 7 de octubre de 1982 que se\u00f1ala: \u201cla cuenta corriente bancaria es un contrato a virtud del cual un banco se obliga a cumplir las \u00f3rdenes de pago de otra persona hasta concurrencia de las cantidades de dinero que se hubieren depositado en ella o del cr\u00e9dito que se haya estipulado\u201d.<\/p>\n<p>De dicho enunciado se desprende que constituye un elemento esencial en el referido contrato la entrega de ciertas cantidades de dinero al banco, bajo la modalidad de la figura del dep\u00f3sito, resultando ilustrativa al efecto la definici\u00f3n contenida en el art\u00edculo 2211 del C\u00f3digo Civil que se\u00f1ala: \u201ccontrato en que se conf\u00eda una cosa corporal a una persona que se encarga de guardarla y de restituirla en especie\u201d.<\/p>\n<p>En el presente caso al recaer el dep\u00f3sito en una suma de dinero que no est\u00e1 destinada a mantenerse en arca cerrada, se presumir\u00e1 que se permite emplearlo, quedando obligado el depositario a restituir igual cantidad en la misma moneda. Este es el denominado en doctrina como dep\u00f3sito irregular, regido por las reglas generales del dep\u00f3sito propiamente dicho, con las salvedades asociadas a que la cosa depositada se recibe en g\u00e9nero \u201c dinero o cosa fungible \u201c y debe ser restituida en un monto equivalente y no en especie, como es que, a menos que se acuerde lo contrario, el depositario puede servirse de la cosa que le ha sido entregada, adquiriendo, a cambio, el deber de enterarla en otro tanto cuando le sea requerida, en consecuencia, se hace due\u00f1o de la cosa que recibe, siendo este contrato de dep\u00f3sito un t\u00edtulo traslaticio de dominio y no de mera tenencia como ocurre en el dep\u00f3sito ordinario. El C\u00f3digo Civil no dice expresamente que ello sea as\u00ed, no obstante no puede ser otra la conclusi\u00f3n desde el momento que el depositario no est\u00e1 obligado a restituir la misma cosa que ha recibido y puede servirse de \u00e9sta.<\/p>\n<p><strong>Quin<\/strong><strong>t<\/strong><strong>o<\/strong><strong>: <\/strong>Que dicho lo anterior, indudablemente la obligaci\u00f3n esencial del banco es la restituci\u00f3n de las sumas depositadas, esto es la misma cantidad de dinero que ha recibido, aunque no se trate de las mismas monedas y billetes, por cuanto se trata de un dep\u00f3sito de cosas fungibles, cuya propiedad, como antes se ha se\u00f1alado, adquiere \u00e9ste.<\/p>\n<p><strong>Sext<\/strong><strong>o<\/strong><strong>: <\/strong>Que as\u00ed entonces, ante un fraude inform\u00e1tico en el uso de las claves de una cuenta corriente y productos asociados a ellas no resulta posible sostener que los dineros sustra\u00eddos, sin el consentimiento del cliente, como ocurre en autos, corresponda a caudales espec\u00edficos de \u00e9ste, toda vez que los dep\u00f3sitos de dinero en las entidades financieras se realizan como un simple g\u00e9nero y en caso alguno como especies o cuerpos ciertos, a lo que debe sumarse el car\u00e1cter de bienes fungibles que en su esencia representan \u00a0las \u00a0especies \u00a0monetarias \u00a0empleadas \u00a0para \u00a0la satisfacci\u00f3n de lo debido, conforme dispone el art\u00edculo 575 del C\u00f3digo Civil, esto es, dotadas de igual poder liberatorio, y por cuya raz\u00f3n pueden reemplazarse unas a otras mutua o rec\u00edprocamente en la ejecuci\u00f3n de las obligaciones sin perjuicio ni reclamo del acreedor (Carlos Ducci Claro, Derecho Civil, Parte General, Editorial Jur\u00eddica de Chile, 1980).<\/p>\n<p><strong>S\u00e9pt<\/strong><strong>i<\/strong><strong>m<\/strong><strong>o<\/strong><strong>: \u00a0<\/strong>De \u00a0este \u00a0modo, \u00a0aun \u00a0cuando \u00a0el \u00a0fraude inform\u00e1tico se haya ejecutado mediante el uso irregular de los datos y claves bancarias personales del recurrente de autos, no resulta posible soslayar que lo sustra\u00eddo es dinero, bien fungible que se confunde con otros de igual poder liberatorio, con lo que resulta no s\u00f3lo jur\u00eddica sino f\u00edsicamente imposible sostener y menos acreditar la exacta identidad de las especies sustra\u00eddas mediante el fraude ejecutado a trav\u00e9s de la cuenta bancaria del actor, circunstancia que fuerza a concluir que en definitiva el \u00fanico y exclusivo afectado por el enga\u00f1o referido es el banco recurrido, dada su calidad de propietario del mismo y al ser\u00a0 \u00a0en quien recae finalmente el deber de eficaz custodia material de \u00e9ste, debiendo adoptar, al efecto, todas las medidas de seguridad necesarias para proteger adecuadamente el dinero bajo su resguardo.<\/p>\n<p><strong>Octa<\/strong><strong>v<\/strong><strong>o<\/strong><strong>: <\/strong>Que asentado lo anterior, no queda m\u00e1s que calificar el actuar de la recurrida como ilegal y arbitrario, puesto que al no asumir el perjuicio econ\u00f3mico trasladando los efectos del fraude bancario al actor, afecta directamente el patrimonio de \u00e9ste, vulnerando as\u00ed el art\u00edculo 19 n\u00b0 24 de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Por estas consideraciones y de conformidad con lo que dispone el art\u00edculo 20 de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica de la Rep\u00fablica y el Auto Acordado de esta Corte sobre la materia, <strong>se revoca <\/strong>la sentencia en alzada de fecha diecisiete de enero de dos mil dieciocho y en su lugar se declara que <strong>se acoge <\/strong>el recurso de protecci\u00f3n debiendo la recurrida Banco Ita\u00fa restituir al actor Patricio Eduardo Antonio Bottai Ram\u00edrez la suma de $7.000.000.<\/p>\n<p><strong>S<\/strong><strong>e previene <\/strong>que el Ministro Sr. Prado concurre a la revocatoria teniendo adem\u00e1s presente que:<\/p>\n<p><strong>1<\/strong><strong>\u00b0 <\/strong>Que trat\u00e1ndose de los dep\u00f3sitos bancarios la legislaci\u00f3n chilena no lo reglamenta como un contrato aut\u00f3nomo, limit\u00e1ndose a decir que: \u00abLos dep\u00f3sitos en los Bancos p\u00fablicos debidamente autorizados ser\u00e1n regidos por sus Estatutos\u00bb (art\u00edculo 812 del C\u00f3digo de Comercio), dado que en la pr\u00e1ctica los bancos por sus estatutos no reglamentan estos dep\u00f3sitos salvo las libretas de ahorro del Banco Estado. Su caracterizaci\u00f3n jur\u00eddica se encuentra regulada en el C\u00f3digo Civil, en particular en los art\u00edculos<\/p>\n<p>2221\u00a0 y \u00a0siguientes\u00a0 que \u00a0tratan\u00a0 del \u00a0dep\u00f3sito\u00a0 irregular (Neftal\u00ed Cruz Ortiz, Prontuario Jur\u00eddico Bancario N\u00b0 377, Santiago 1967, p\u00e1gina 137). En efecto, la referida norma se\u00f1ala que en el dep\u00f3sito en dinero, si no es en arca cerrada cuya llave tiene el depositante o con otras precauciones que hagan imposible tomarlo sin fractura, se debe presumir que se permite emplearlo, y el depositario ser\u00e1 obligado a restituir otro tanto en la misma moneda. A este dep\u00f3sito que autoriza al depositario para emplearlo, esto es, el dinero, se le llama dep\u00f3sito irregular.<\/p>\n<p>Al respecto las particularidades que ofrece este contrato son las siguientes:<\/p>\n<ol>\n<li>a) Su objeto es \u00a0necesariamente \u00a0dinero \u00a0o \u00a0cosas fungibles que se confunden en el patrimonio del depositario y tiene por finalidad que \u00e9ste pueda utilizar de las sumas o cosas depositadas.<\/li>\n<li>b) La obligaci\u00f3n de restituir es ahora en g\u00e9nero de la misma especie y calidad y no en especie (in individuo).<\/li>\n<li>c) El depositario puede \u00a0usar \u00a0de \u00a0la \u00a0cosa, \u00a0salvo estipulaci\u00f3n en contrario.<\/li>\n<li>d) Constituye un t\u00edtulo translaticio de Los Bancos reciben sumas en propiedad. El Banco dispone de dinero como si fuese suyo y el cliente dispone del dinero a pesar de no ser suyo.<\/li>\n<li>e) El depositante tiene un Derecho (por esta raz\u00f3n es una operaci\u00f3n pasiva) para exigir la restituci\u00f3n de la suma depositada.<\/li>\n<li>f) Por \u00faltimo, en el dep\u00f3sito bancario existe una doble disponibilidad. A favor del Banco y a favor del cliente (Estudio de la \u00abNaturaleza Jur\u00eddica del Contrato de Dep\u00f3sito Bancario\u00bb de J. M. Ib\u00e1\u00f1ez Barcel\u00f3, Del dep\u00f3sito bancario (Memoria de prueba) Santiago de Chile, 1935 p\u00e1gs.37\u00a0 a\u00a0 73)\u00a0 (Bernardo\u00a0 Supervielle\u00a0 Saavedra,\u00a0 \u201cEl\u00a0 dep\u00f3sito Bancario\u201d (Premio Banco Comercial Montevideo, 1960).<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>2<\/strong><strong>\u00b0 <\/strong>Lo rese\u00f1ado precedentemente confirma que la obligaci\u00f3n de custodia del dinero recae sobre un bien fungible, en que coexiste una doble titularidad, que justifica que para el caso de sustracci\u00f3n o fraude sin la intervenci\u00f3n o participaci\u00f3n del cliente, la infracci\u00f3n al deber de resguardo y la disponibilidad posterior de estos caudales recae en el banco depositario y no en el depositante.<\/p>\n<p>Reg\u00edstrese y devu\u00e9lvase.<\/p>\n<p>Redacci\u00f3n a cargo del Ministro Sr. Mu\u00f1oz y la prevenci\u00f3n\u00a0 de su autor.<\/p>\n<p>Rol N\u00b02196-2018.<\/p>\n<p>Pronunciado por la Tercera Sala de esta Corte Suprema integrada por los Ministros \u00a0Sr. Sergio Mu\u00f1oz G., Sra. Mar\u00eda Eugenia Sandoval G., Sr. Carlos Ar\u00e1nguiz Z., Sr. Manuel Valderrama R. y Sr. Arturo Prado P. No firman, no obstante haber concurrido a la vista y al acuerdo de la causa, el Ministro se\u00f1or Ar\u00e1nguiz por estar con licencia m\u00e9dica. Santiago 20 de junio de 2018.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>llllllltlll<\/strong><strong>l<\/strong><strong>l<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En Santiago, \u00a0a veinte de junio de dos mil dieciocho, \u00a0se incluy\u00f3 en el Estado<\/p>\n<p>Diario la resoluci\u00f3n precedente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"558\">\n<table width=\"100%\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>do en <a href=\"http:\/\/verificadoc.pjud.cl\/\">http:\/\/verificadoc.pjud.cl <\/a>o en la tramitaci\u00f3n de la \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>m,w<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Este documento \u00a0tiene firma electr\u00f3nica \u00a0y su original \u00a0puede ser\u00a0 \u00a0<strong>1111<\/strong> <strong>M <\/strong><strong>l<\/strong><strong>)<\/strong><strong>lllll<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santiago, veinte de junio de dos mil dieciocho. &nbsp; Se reproduce la sentencia en alzada con excepci\u00f3n de sus fundamentos&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_joinchat":[],"footnotes":""},"class_list":["post-183","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.legalrisk.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/183","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.legalrisk.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.legalrisk.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.legalrisk.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.legalrisk.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=183"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.legalrisk.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/183\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":184,"href":"https:\/\/www.legalrisk.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/183\/revisions\/184"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.legalrisk.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=183"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}